El Mensajero - Edición 4 (mayo y junio 2008)

EDITORIAL

En abril conmemoramos un año más del Espiritismo como doctrina. Su existencia es joven entre nosotros pero de mucha influencia en todos los tiempos. Analizando los conceptos presentados por el Espiritismo concluimos que se aplican en todos los momentos de la humanidad.

El hombre moderno se distancia cada vez más de su realidad espiritual aturdido por el avance de la modernidad.

Es justamente en este momento que surge el Espiritismo, el Consolador prometido por Jesús, para enseñarnos y abrirnos los ojos para el reencuentro con nuestra esencia, mostrándonos que nuestra existencia encarnada es fugaz pero de mucha importancia para el crecimiento de nuestra vida espiritual.

El Espiritismo, con su base evangélica, nos hace recordar que nuestro crecimiento tanto intelectual como moral tienen como base la ley de amor y caridad promulgada por Jesús.

Agradezcamos en todo momento a Dios por esta doctrina de luz que nos guía y aclara conceptos de una forma razonada y lógica, sin imposiciones y sin dogmas.

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